• Presentar un filete de tan oloroso cebo sobre un aparejo suficientemente largo, bien fijado mediante vueltas de lycra en las cercanías de un festín de predadores que ataca un bolo de parpújas o pequeñas lisas, solo nos puede deparar alegrías.

    Cebo. Sardinas

    Presentado sobre tamdén de anzuelos este exquisito bocado, donde olor y sabor van de la mano, puede salvar incluso ocasiones que ya dábamos por perdidas.

    El choco sucio, un verdadero capricho de gourmet.

    La jibia o choco de pequeño tamaño, conocidos en aguas de Cádiz y Huelva como choco de trasmallo, sin limpiar y sobre todo sin endulzar en agua dulce, es disponer de la más exquisita golosina con la que tentar a cualquier miembro de la familia de los serránidos.

    Cebo. Choco de trasmallo

    Uno de los mayores secretos de la pesca de no solo grandes predadores, sino también de espárridos y otras especies, es cebar nuestros anzuelos con choco fresco. Pero, ojo, no todo lo fresco es valido, nuestros gourmets saben distinguir como ninguno si estos cefalópodos los son realmente. Conseguirlos vivos, y sin que toquen bajo ningún concepto el agua dulce o el hielo, nos puede proporcionar la mas inolvidable de las noches.  

    Sus condiciones de dureza y olor junto a su característica primordial, la pigmentación foto luminiscente de su carne mientras no entre en contacto con el agua dulce, lo convierten en cebo de culto para mucho de nosotros.

    Baila (Dicentrarchus punctatus)

    Tan alejado de pequeñas gusanas, el ascado de cebos voluminosos requiere de “yerros” a su medida. Pero no hay de que preocuparse, anzuelo grande, ... captura grande.

    Para el ascado, una vez cortado las porciones según tamaño, usaremos un montaje en tándem que nos permita que la muerte del anzuelo inferior sobresalga por la parte de abajo, mientras el anzuelo superior mantendrá bien estirado el resto.

    De esa guisa, con sus tentáculos al aire y con este letal aspecto de pequeño de choquito herido - o bien se presente con la apariencia de una suculenta tita - sedal largo y algo de suerte, rara vez dejara este cebo inapetente a alguna de las señoras que buscamos.

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  • El vivo, apostando fuerte.

    El uso del vivo, entendiendo como tal el presentar un pequeño pez vivo como cebo, no admite medias tintas, o lo que entre nos hará temblar las rodillas o no veremos escama en toda la noche.    

    Tecnicas para el vivo.

    La tradición no debiera estar reñida con la técnica. Desde el otro lado del Canal de la Mancha, cuna de grandes maestros en la captura de pelágicos costeros, nos llegan innumerables recursos que nos permitirán afrontar las situaciones más difíciles

    Varios son los medios para llevarlo a cabo con éxito pero dos, por la dificultad extra de encontrarnos a pie de playa, los más habituales. El uso de la llamada técnica del ascensor mejorada mediante la utilización de los Slideaway, artilugios que nos permitirán colocar posteriormente el pez cebo para que este alcance por sus propios medios la zona mas distante a lo largo de una línea previamente lanzada sobre una zona profunda o, de forma mas rudimentaria, asegurando su pervivencia en el lance mediante la protección de un escudo de impacto que permita absorber parte del golpe que recibirá el vivo en su caída, sistema este que nos abre la posibilidad de esta modalidad en aguas mas someras, la experiencia nos advierte que, sea cual fuere el método elegido, si la caña cebada con vivo se mueve … preparaos.

    Un último vistazo

    El carácter impredecible de los viejos depredadores, capaces de capturar nuestro cebo al vuelo tan solo por el ruido que produce su caída sin darnos tiempo siquiera a reaccionar y en otras ocasiones, las mas, tan difíciles de convencer que se resisten ante los mas suculentos engaños, nos demuestra como pocas que la percepción de la pesca deportiva puede, y debe ir, mucho mas allá de la necesidad de llenar un cubo de pequeñas escamas.

    Baila (Dicentrarchus punctatus)

    A veces Neptuno se apiada de nuestra constancia. Hemos jugado nuestras cartas y el fruto a la espera de mil noches llega en forma de gran pez. Ya nunca volveremos a mirar las olas de la misma manera esperando siempre volver a ver la silueta de las verdaderas princesas de la espuma

    La dedicación que requiere una buena pieza puede llegar a desesperar a muchos, pero será cuando el puntero de nuestra caña acuse esa picada potente que no deja lugar a dudas, cuando seguramente encontremos el sentido de una afición vivida en toda su belleza y que alimentara, jornada tras jornada, nuestra continua búsqueda.

    La satisfacción que proporciona la captura de los depredadores, animales mucho más potentes y combativos que otros peces de similar envergadura, y el conocimiento de su medio conlleva siempre algo que nos llenara de orgullo de pescador, el respeto profundo hacia nuestra presa

    Desde el instante en el que la tensión de la línea nos haga palpitar al sentir sus intentos por zafarse del anzuelo, compartir con ellos la emoción de la larga huida en la búsqueda del ansiado refugio que le permita romper el sedal que lo retiene, hasta que nos encontremos con la pieza vencida y varada a nuestros pies, el desarrollo de esta actividad nos proporcionara como pocas, una de las mas intensas emociones reservadas para el pescador deportivo.

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