• El montaje, manos a la obra.

    Optemos por el estándar de longitud habitual para la línea madre. Para ello, cortaremos un tramo del monofilamento seleccionado de, aproximadamente, 1,20 a 1,50 metros. Como vemos esta medida es una mera referencia, ya que la misma puede verse afectada por el tamaño del drop que solemos usar habitualmente, por el número de ramales a colocar y, muy especialmente, por el estilo y tipo de lance que ejecutamos.

    Una vez cortada a la longitud deseada, comenzaremos anudando en uno de sus extremos el giratorio que hará de nexo con la cola de rata o puente. Para fijarlo es recomendable usar nudos del tipo “palomar” o “improved clinch”, extremadamente sencillos y de contrastada seguridad, para, a continuación, presentar la funda de termoretráctil a la que habremos dado forma de embudo previamente mediante el calor de una llama antes de colocarlo. 

     El mundo de los bajos de linea, paternoster y bait clips.

    Un ligero golpe de calor sobre la parte metálica bastara para que quede perfectamente asentado sobre el giratorio, evitando posibles enredos en esta zona.

    Precaución, mejor pecar por defecto que por exceso. Una excesiva exposición al calor puede perjudicar seriamente esta delicada zona. Si no nos vemos muy duchos en este trance, el aire caliente de un secador de pelo o un vaso con agua caliente, cumplirá esta función con toda seguridad.

    Visto esto solo nos resta colocar el conjunto de accesorios responsables de asentar las brazoladas en el bajo. Para ello, y manteniendo el orden tubo-perla-giratorio-perla-tubo, colocaremos tantos grupos como número de terminales tengamos previsto fijar.

    Atención a la legislación vigente en nuestro país, taxativa en este aspecto: “solo se podrá disponer de un máximo de tres anzuelos por aparejo…”

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    Para finalizar el montaje, y evitar que puedan caerse estos accesorios mientras los aseguramos en su lugar, es conveniente rematar el extremo inferior mediante la colocación del clip rápido de plomada que, al igual que hicimos en el del extremo superior, fijaremos al sedal mediante un nudo resistente ajustando, a posteriori, la funda termoretráctil por el mismo procedimiento.

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    Solo nos resta rematar el bajo asegurando los asientos de las brazoladas en las zonas deseadas.

    Para ello, y mediante la ligera presión de un alicate plano sobre el centro de los tubitos, ajustaremos cada conjunto a la distancia elegida..

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  •  El mundo de los bajos de linea, paternoster y bait clips.
    a un paso ya, solo se necesitan ligeras presiones,

     El mundo de los bajos de linea, paternoster y bait clips.
     para que nuestro primer bajo elaborado tome forma.

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    Tacto en el ajuste, garantía de éxito.

    Si trabajamos con monofilamentos, un exceso de presión puede provocar fácilmente el corte o generar una zona dañada en el bajo.

    Es preferible, incluso, que el conjunto se pueda llegar a desplazar puntualmente por la presión de una presa que permitir que el bajo rompa durante el lance o en el momento de la captura.

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    Ningún montaje esta finalizado sin el remate final de sedal y  yerro. Hilos resistentes al efecto memoria, y anzuelos dispuestos para hacer frente a la embestida del gran pez, esencia de pesca.

    Una vez llegados a este punto, la imaginación se desborda.

    Una sola brazolada larga, arriba, para hacer frente a fondos difíciles proporcionando el máximo dinamismo a nuestros cebos tentando al esquivo robalo; sólo una, abajo, para los recelosos sargos que hurgan inquietos el fondo. Dos, suspendidas a cada extremo, a fin de carear distintos estadios y comprobar quienes y donde comen; tres, de pequeñas dimensiones, a fin de aprovechar la máxima actividad de las golosas herreras o la competencia trófica de las bailas

    Baila doblete.

    Seamos siempre nosotros quienes nos adaptemos al medio y no pretendamos nunca lo contrario, el resultado de la jornada puede irnos en ello.