• La importancia que hemos de prestar a este concepto es tal que, si trabajamos con sedales de diámetros reducidos, sobre este punto preciso de la maquinaria estriba el 90% de la durabilidad, desgaste y deterioro que proporcionaremos a la vida de nuestros sedales y será, en perfecta conjugación con el sistema de freno, el que posibilite la tarea de recogida de piezas que superan en mucho la resistencia inerte ofrecida por los sedales que montamos en nuestra bobinas.

    En la casi totalidad de los casos estaremos ante una composición múltiple de piezas, metálicas y plásticas, cuyo eje principal se constituye sobre un pequeño rodamiento de carácter inoxidable o cerámico y que aloja en su interior un mecanismo de bolas o agujas que permiten el giro continuo del conjunto con un mínimo de fricción.

    Su misión es primordial; al permitir el transito del sedal que se desplaza sobre el rodillo exterior con un mínimo roce debido a su posibilidad de giro se evita de este modo las tensiones, torsiones y roces que producirían en pocas sesiones la natural fatiga y rotura de los hilos por desgaste mecánico o por el calor que produciría su roce sobre una superficie estática.
    Su mantenimiento es sumamente sencillo y deberá realizarse siempre que observemos que nuestros sedales se deterioran rápidamente o cuando observemos en ellos asperezas, hilachas o torsiones durante su bobinado.

    Para ello, dependiendo del uso al que se ve sometido nuestro equipo pero nunca demorándonos en más de seis u ocho sesiones intensas de pesca, comprobaremos que el rodillo exterior del guía hilos no presenta fisura o estría alguna y que, a su vez, gira sin dificultad sobre su eje.

    Mantenimiento y sustitucion carretes.
    En el primer caso, lamentablemente, solo nos cabra la sustitución del rodillo pero, si el problema presente es la ausencia de giro, nos encontraremos invariablemente ante una necesidad clara de limpieza y engrase.
    La perdida de suavidad en el giro de este elemento, producida la mas de las veces por el agua salada que se introduce durante la recogida del sedal que terminara resecando y atascando el conjunto,  es un hecho que tarde o temprano sucederá y, por tanto, no esta de mas estar prevenidos para hacerle frente.

    Antes de realizar esta tarea, y como en cualquier otro despiece de los muchos en que nos aventuraremos, habremos de disponer de la ficha técnica con el desglose de piezas que el fabricante nos proporciona y de las herramientas más acordes por su desmontaje, limpieza y engrase, no estando de mas el hecho de tomar cuantas notas nos sean necesarias para un posterior y correcto ensamblaje.

    Mantenimiento y sustitucion carretes.
    Bastara ir eliminando los restos acumulados en las piezas metálicas, incluyendo el propio rodamiento, con ayuda de gasoil o, mejor aun, de benceno (es muy útil para estos menesteres el usado en la carga de mecheros de gasolina tipo zippo) y a los que, tras un breve baño en este producto si la suciedad es notoria, y con el auxilio de un pincel y un paño eliminaremos la suciedad mas resistente quedando de este modo preparados para su engrase.

    Para la limpieza de los componentes plásticos evitaremos, no obstante, el uso de este tipo de abrasivos con el objeto de que se no pierdan sus cualidades elásticas o sufran deformaciones, siendo siempre preferible realizar su limpieza mediante el uso de un trapito humedecido en alcohol al que previamente habremos rebajado en agua.

    Una vez limpios, y correctamente ensambladas todas las piezas siguiendo nuestras notas y las directrices del fabricante, bastara añadir unas gotas de aceite finalizando de este modo la tarea con óptimos resultados.

    Mantenimiento y engrase del conjunto exterior.

    Son pocas las acciones que en este sentido se nos obliga pero, en cualquier caso cuidaremos que la suciedad, y sobre todo que esa perjudicial y corrosiva mezcla de arena y grasa que a veces observamos en carretes excesivamente lubricados, llegue a tomar forma sobre nuestros ejes, manetas, frenos y coronas.

    Mantenimiento y sustitucion de rodamientos en bobina fija.

    No olvidemos nunca que un exceso de lubricación no supone nunca una mejora de rendimiento.

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  • El uso de cantidades excesivas, como a veces se observa, lo único que nos asegurara es una perfecta base de fijación para que la suciedad y la arena se acumulen,  es mil veces preferible un continuo y correcto mantenimiento programado que una nefasta e innecesaria carga de grasa.

    Diferenciando, como hasta ahora, los materiales que presenten en su composición acudiremos al uso a los elementos de limpieza mas apropiados para cada caso y eliminaremos estos cúmulos de suciedad para luego, posteriormente, lubricar según corresponda mediante grasas y/o aceites específicos.

    En cuanto a la carcasa y al restos de los componentes exteriores y puesto que, por desgracia cada vez abundan más los componentes plásticos sobre las aleaciones metálicas en nuestros juguetes, usemos siempre los productos menos abrasivos a nuestro alcance, de nuevo el agua y el jabón siguen mostrándose los idóneos en esta labor, para su limpieza si queremos seguir conservando el brillo de lacados y perfiles como el primer día.

    Mantenimiento del conjunto de freno.

    Habitualmente el sistema de freno frontal que presentan los modelos BF (bobina fija) lo encontraremos dividido en dos zonas totalmente diferenciadas. El primero y más complejo, hermetizado sobre el tapón del freno y conocido como disco de freno o cloutch, tiene por misión aumentar o disminuir la presión a ejercer sobre la acción de embrague del frenado, mientras que el segundo, más expuesto y alojado en la parte superior de la propia bobina, esta constituido normalmente por un grupo de discos de fricción que, gracias a su composición, superposición de capas y una ligera impregnación en sustancias especiales, posibilitan que esta se desarrolle de forma suave y progresiva sobre el eje.

    En el primer caso, y dada su habitual hermeticidad, bastara con que procuremos que no se asienten elementos extraños o arenas al objeto de no se pierda eficacia en su funcionamiento.

    Mantenimiento y sustitucion carretes.

    En el segundo caso hemos de procurar que durante el baño y enjuague al que sometemos nuestras bobinas esta zona quede siempre fuera de la exposición directa del agua para evitar que se pierda la especial lubricación que presenta y que los posibles discos de fieltro que se contienen en su interior lleguen a deformarse. En ambos casos, una eliminación de los restos de suciedad o partículas que se hayan acumulado nos permitirá un mantenimiento apropiado del conjunto. Obvia comentar que jamás se debe depositar grasa directamente sobre estos a riesgo de un defectuoso funcionamiento y que solo en circunstancias muy puntuales se recomienda su desmontaje.

    A veces,  Neptuno nos juega malas pasadas.
    Sabemos que el medio salobre es, por excelencia, el más hostil que existe ante todo metal o aleación que se encuentre cercano a su zona de acción y que, como todo elemento mecánico sometido a esfuerzo en circunstancias de salobridad, nuestros carretes no son una excepción.

    Mantenimiento y sustitucion carretes.
    La fatiga de material, los incidentes fortuitos, las caídas y golpes sobre superficies duras, la introducción extrema de agua salada, la exposición continua a la fina arena que nuestros vientos mantienen en suspensión o, incluso, el abandono y la demora en las labores de mantenimiento por un prologando periodo de tiempo llevan a nuestras maquinas a un punto inevitable,  el deterioro y la perdida de funcionalidad..
    Mantenimiento y sustitucion carretes.
    Obviando lo impredecible, roturas de elemento externos o internos ante lo cual solo resta la posibilidad de una obligada sustitución, en un porcentaje muy elevado de los casos, cuando nuestros carretes ya no funcionan tan finos como antes, aun no esta todo perdido.

    La evidencia de una excesiva dureza durante su funcionamiento o de una perdida notoria en las prestaciones de la maquinara, caracterizada por su inconfundible traqueteo, nos alerta ante la presencia del mayor enemigo de nuestros carretes, la corrosión interna.

    Pero, tranquilos, aun no esta todo perdido.