• El Sargo Común, fuerza e inteligencia.

    El sargo común (diplodus sargus), nuestros queridos charranes y chapetones, con su cuerpo robusto, oval y relativamente alto; de poderosas mandíbulas armadas de 8 a12 incisivos y de interminables filas de molares capaces de destrozar, -sin dificultad- el más blindado crustáceo, nos muestra la perfección de una especie adaptada, de manera singular, al cambiante mundo de flujos y reflujos, de espumas y corrientes, de oscuras piedras y rápidas olas donde sólo, la oportunidad marca la supervivencia. 

    Hábitat y costumbres. 

    Es la rompiente su hábitat y en ella lo buscaremos. Su actividad marcada, en Atlántico y Cantábrico, por el régimen de mareas donde el batir de la ola cubre de blanco la mar y, en el Mediterráneo, por el talud conocido como "rebalaje" y las pozas profundas a cierta distancia, serán los escenarios para el encuentro.

    Sargo comun. Diplodus sargus.        Anzuelos adecuados para soportar incisivos y molares capaces de triturar la más poderosa de las cáscaras y en un tamaño adecuado, a fin de esquivar los más pequeños, nuestra mejor arma.

    De oportunismo tal que sabrá aliarse con maestría al batir de las mareas, fundiéndose en la resaca de las olas, para aprovechar el mínimo movimiento de arenas y atacar cualquier gusano, crustáceo o molusco que quede a su alcance. Capaz de llevar su glotonería a límites máximos, triturando el duro mejillón, saboreando la jugosa sardina que le ofrecemos o, incluso, haciéndose del último bocado donde el agua siquiera los cubre colocándose, si es preciso, de costado y casi varados.

    Engañando al que más sabe… 

    Estos viejos oportunistas, que llegan a alcanzar los quince años de vida a base de esquivar engaños, gozan de una extremada capacidad visual y están adornados por una fama de retentiva que les permite huir de aquello que los amenaza. Pero, una vez más, la experiencia de los que nos anteceden… se vuelve herramienta útil.

    Playas de Cadiz.

    La experiencia de nuestros mayores, tan alejada de actuales refinamientos, es la gran baza ante el ruameo menudo. Sardinas, almejas, chocos …todo vale ante una glotonería que no conoce límites.

    Coales largos, por encima del metro y medio, en montajes del tipo úrfes o corridos, y saber identificar - y explotar- ese estado de la mar que conocemos como “agua de sargos” , … dos de las mejores bazas

     Bajo urfe.

    Agua de Sargos. Mucho más que una frase.

    Será esa mar densa de los meses fríos, cuando el turquesa del verano da paso al azul profundo del invierno y las aguas se “tapan” producto de los cambios de salinidad a causa de las lluvias y los sedimentos de ríos y esteros, la que marcará puntualmente el comienzo de la gran temporada del sargo para muchos de nosotros.

    Cuando, definitivamente, a la búsqueda del alimento fácil en las rompientes de invierno, lleguen a costa los grandes ejemplares para recuperar las fuerzas que perdieron durante el esfuerzo de la última ova.

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  • Tentarlos en noche cerrada con gusanos de funda - nuestras gusanas de canutillo- o con americanos, muergos, titas y gambas cuando clareé la luna, ...delirio de grandes ejemplares y la base del éxito. Pero, si el ruameo menudo abunda, será momento de pasar a mayores.

    Sargo comun. Diplodus sargus.        Oportunistas gourmets, nunca dirán no a lo descubierta en el continuo remover de arenas y rompientes.

    Su espectro alimenticio es tal que entraran francos a otros cebos menos tradicionales que se convierten en imprescindibles cuando las aguas se templan en los inviernos más cálidos o durante el día. Desde el choco fresco al filete de sardina, desde la concha fina al cangrejillo de arena, la sorpresa… está asegurada.

    De poder a poder.

    El ataque del sargo es característico. Pocos, como el suyo, nos hacen saltar sin dejar dudas de quien cimbrea nuestra caña. Dos o tres “picadas” potentes doblegarán en segundos nuestro puntero hasta qué, el definitivo golpe de carrera o el destense del hilo y la quietud absoluta, nos revelen el éxito del engaño.

    Pero, cuando del viejo sargo se trata, nada …está ganado hasta el final. Como buen esparido bentónico, su libertad se encuentra en el fondo y, en él, buscará su salvación.

    Sargo comun. Diplodus sargus.

    Enfrentarse a ellos con la mayor deportividad; hacer gala de nuestros escasos conocimientos para arrancar a la mar una buena pieza con el único auxilio de nuestros finos hilos, es … verdadera pasión de pesca

    El sargo arrastrará, literalmente, su cabeza por la arena. Buscará quebrar, una y otra vez, nuestra línea con cualquier obstáculo mientras, sin descanso, sus afilados incisivos y potentes molares tratan de cortar la fina ligazón que se empeña en separarlo, templada pero firmemente, del lecho que tan bien conoce.

    Sargo comun. Diplodus sargus.

    Disfrutar de la emoción que deparan lances que superen el kilo en esta especie es una sensación que, nunca, podrá ser igualada a la captura de diez jóvenes de cien gramos. El pescador deportivo no vive de la pesca vive, .... para pescar.

    Sólo, cuando la pieza quede varada en la arena, podremos respirar tranquilos y dar por segura una presa capaz de enamorar a una legión de seguidores que permaneceremos, jornada tras jornada, esperando el nuevo encuentro.  

    Sargo comun. Diplodus sargus.

    Nuestra cita con el más humilde habitante de nuestras aguas, el gran sargo, nos reclama.