Sedales, líneas de conexión.

 Sargo común.

Hilos y sedales, la fina línea de la que depende la tracción de la presa.

Siempre en eterno equilibrio entre el diámetro apropiado para lograr alcanzar las mayores distancias y la resistencia acorde a la captura.

Ellas completaran nuestros finales, rellenaran bobinas y serán el alma de nuestros bajos. Sin duda una difícil elección nos aguarda.  Desde las originarias crines de animales, pasando por las sedas y algodones trenzados, hasta nuestras actuales fibras sintéticas, la evolución de las líneas de pesca han sufrido interminables mejoras.


Conceptos básicos.


Las líneas convencionales las podemos dividir por su composición en dos grandes grupos. Monofilamentos, generados a partir de  una única hebra normalmente de un compuesto poliamídico, y los multifilamentos,  compuestos por la unión de varias fibras entrelazadas o fundidas y que aportan resistencias entre 3 y 5 veces superiores que sus homólogos de monofilamento.

Por su uso final l
os diferenciaremos en hilos de trabajo, para el bobinado de carretes, los destinados a la fabricación de bajos de línea y los usados para creación de cametas o coales.

Cada uno de estos hilos suele presentar características diferenciadas para el uso al que van a ser destinados, no obstante en todos los casos existen factores comunes que son determinantes para una correcta elección.

Elasticidad
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Referida a la capacidad de absorción de fuertes tensiones y recobrar el tamaño original. Deberemos, además, tener en cuenta que, una línea muy elástica se convertirá en demasiada blanda, y, una que lo sea muy poco, romperá a la mínima brusquedad.
Su potencia de tracción es realmente asombrosa al actuar de manera lineal sobre nuestros sedales, manteniendo un contacto casi directo con la presa.

Resistencia
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Expresadas habitualmente en kilos o libras, determinan el soporte máximo de carga en rotura. Al igual que en el punto anterior tendremos que tener en cuenta que esta medida se da sobre peso muerto, la carga que produce un pez de dos kilos en una arrancada brusca puede superar su peso en cuatro veces